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Ágora Bienestar

Fundación San Prudencio
9
Sep

SOS EmozioLan, el programa de la Fundación San Prudencio que enseña a las empresas a atender las emergencias emocionales

La Fundación San Prudencio ha sido reconocida con el Premio Ágora Bienestar 2025, en la categoría Empresa Comprometida con el Bienestar, por el desarrollo de SOS EmozioLan, un programa que forma a trabajadores voluntarios como socorristas emocionales dentro de sus propias organizaciones. Hablamos con la Fundación para entender cómo surgió la iniciativa, cómo funciona y qué balance hacen tras su primer año de recorrido.

Origen y filosofía del programa

¿Cómo nació la idea de crear SOS EmozioLan y qué necesidad detectasteis en las empresas?

Surge de una necesidad real que veíamos en el día a día: situaciones de gran impacto emocional —accidentes, malas noticias, episodios de ansiedad o llanto— que dejaban tanto a la persona afectada como a toda la organización paralizadas, sin saber cómo actuar. Nos hicimos una pregunta muy sencilla: si tenemos botiquines y personas formadas para atender un accidente físico, ¿por qué no tenemos nada para las emergencias emocionales? Esa fue la chispa que dio origen al programa, dentro de nuestra línea «Tu Salud-Zure Osasuna».

El proyecto apuesta por formar «socorristas emocionales». ¿Qué papel desempeñan?

Son compañeros de trabajo voluntarios, seleccionados por su empatía, escucha activa y equilibrio emocional, formados para intervenir en el momento agudo de una crisis. Su función se resume en tres verbos: estabilizar (ayudar a salir del estado de choque), contener (normalizar lo que la persona siente y hacerle saber que no está sola) y orientar (guiarla hacia la calma y, si es necesario, conectarla con un profesional). No diagnostican ni tratan, son primeros auxilios emocionales, no terapia. Y marcan la diferencia precisamente porque intervienen antes, en ese primer instante en que nadie sabe cómo actuar.

Retos y barreras en las empresas

¿Cuáles son las barreras que todavía encuentran las organizaciones para abordar la salud mental con naturalidad?

La principal sigue siendo el estigma: mucha gente no pide ayuda por miedo a que se le vea como alguien débil o poco profesional. A eso se suma la falta de protocolos claros —si vemos a alguien con un brazo roto actuamos sin dudar, pero ante una crisis emocional no sabemos qué decir ni cómo acercarnos— y cierta sobrecarga del sistema sanitario público, que dificulta el acceso rápido a atención especializada cuando se necesita. Por eso uno de los pilares del programa es no patologizar: llorar, bloquearse o sentir angustia ante algo difícil son reacciones humanas normales, no enfermedades, y nombrarlo así ayuda a romper el tabú.

Resultados y primeros pasos para implantarlo

¿Habéis observado ya resultados concretos desde la implantación del programa?

El balance después de poco más de un año es muy positivo. Tenemos el programa implantado en siete empresas de sectores muy distintos, con socorristas formados que ya han intervenido en situaciones reales. Lo que más nos satisface es el doble retorno: los propios socorristas nos dicen que se sienten valorados y que las habilidades adquiridas les sirven también fuera del trabajo, y las empresas destacan que ahora cuentan con una respuesta para situaciones que antes las dejaban completamente bloqueadas, mejorando el clima laboral y reforzando una cultura de apoyo mutuo.

Si una empresa quisiera empezar mañana mismo, ¿cuáles serían las tres primeras medidas?

Primero, formar a un grupo de socorristas emocionales voluntarios por turno o departamento, para garantizar cobertura siempre que haga falta. Segundo, establecer un protocolo claro de actuación: que quede definido qué hacer y a quién acudir ante una crisis, para que nadie mire hacia otro lado por no saber cómo reaccionar. Y tercero, comunicarlo abiertamente desde la dirección, normalizando que hablar de emociones en el trabajo es tan natural como tener un botiquín o un extintor.

El reconocimiento del sector

¿Qué ha supuesto recibir el Premio Ágora Bienestar 2025?

Para nosotros es una validación externa muy importante de un modelo pionero: no conocemos otro programa similar en España que forme socorristas emocionales dentro de las propias empresas con este enfoque integral, desde la selección hasta el seguimiento continuo. El reconocimiento nos da visibilidad para seguir creciendo y confirma que vamos en la buena dirección: cuidar a las personas es también cuidar a la empresa, y cada vez más organizaciones lo están entendiendo así.


Entrevista realizada para la web de Ágora Bienestar (30/06/2026). Responde a la entrevista Nuria Urkia de Responsable de RRHH en La Fundación San Prudencio.

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